Dukan

allloro 4 juny 2011

El periodista Jean-Pierre Elkabbach tuvo la brillante idea de invitarme a participar en un programa televisivo que se hizo en el Senado francés, en torno a la alimentación y las dietas. Eso me dio la oportunidad de encontrarme con el gran Profesor Khayat, primer oncólogo de Francia que militó por una alimentación preventiva y curativa del cáncer.
Tenía delante de mí a una eminencia internacional en el ámbito del cáncer y alguien perfectamente informado sobre los vínculos existentes entre esta lacra y la manera de alimentarse. Aproveché su presencia y autoridad para conseguir que se pronunciase sobre algunos rumores perniciosos que llevan años circulando y confundiendo a quienes se preocupan por su peso y salud.
“Sr. Khayat, para hablar claro, ¿tienen las proteínas en general y la carne en particular, de la manera que sea, algún papel o alguna responsabilidad en la aparición del cáncer?” Me dio una respuesta tajante: “¡NO! Evite tan solo hacerlos en exceso en la barbacoa y a la llama, porque éstas sí son cancerígenas.”
Basé personalmente mi método de lucha contra el sobrepeso en el dato de que, durante los 50.000 primeros años de existencia de nuestra especie, el hombre era cazador y la mujer era recolectora de vegetales, y aún estamos programados física y mentalmente para sustentarnos con estos alimentos. Todos los nutricionistas saben eso de sobra, aunque algunos, llevados por un espíritu sectario o por sus propios intereses, finjan olvidarlo y siembran la sospecha en torno a las proteínas. Los franceses también están muy preocupados por el tema del aspartamo.
Por lo tanto, pedí otra vez la opinión del Prof. Khayat sobre este tema: “¿El aspartamo es cancerígeno, sí o no?” La respuesta fue igual de contundente que la primera: “¡NO y NO!” En cambio, está demostrado claramente que el SOBREPESO sí es cancerígeno. Muchos estudios internacionales establecen que el cáncer de mama en la mujer y de próstata en el hombre se relacionan directamente con el sobrepeso, y que los adipocitos secretan unas hormonas femeninas o masculinas con responsabilidad comprobada en la aparición del cáncer.

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